México y el Mundo: Análisis de la Política Exterior
Renegociación del TLCAN
Un análisis desde el neorrealismo y el neoliberalismo.
¿Qué es el TLCAN?
Máxima expresión del neoliberalismo
El Tratado de Libre Comercio de América del Norte es un acuerdo firmado por México, Canadá y Estados Unidos el 17 de diciembre de 1992 que entró en vigor el 1 de enero de 1994. Su principal objetivo es el establecimiento de una zona de libre comercio por medio del trato de nación más favorecida, la eliminación de obstáculos al comercio, la competencia leal y la protección a la propiedad intelectual.
Al firmar dicho acuerdo, México buscaba generar mayor crecimiento económico, cerrar la brecha con Estados Unidos, disminuir la migración a partir de la creación de empleos dentro del país, aumentar los salarios y disminuir la pobreza. El TLCAN constituye un mecanismo de cooperación que, por medio del uso del Derecho internacional y la diplomacia, permitió la integración de un régimen.
La zona de libre comercio generada a partir del TLCAN permite la conformación de un mercado de más de 476 millones de personas.
Ventajas y desventajas
¿Neoliberalismo vs neorrealismo?
Resultados favorables
Neoliberalismo
A partir del TLCAN las exportaciones de México registraron un aumento de 525%, pasando de 60,882 millones de dólares en 1994 a 380,772 millones de dólares en 2015, de acuerdo con cifras del INEGI. Tan sólo en 2012 el comercio entre estos tres países ascendió a 1,056 mil millones de dólares. Las exportaciones de México hacia América del Norte se multiplicaron por siete de 1993 a 2013. México es el primer y/o segundo país de origen de los productos importados por 12 estados estadounidenses y es, además, el primer o segundo destino al cual se dirigen las exportaciones de 29 estados, de acuerdo con datos de Foreign Affairs.
El comercio entre los tres países se ha triplicado; mientras que el comercio entre México y Estados Unidos se ha cuadriplicado. Se estima que los intercambios comerciales entre los tres países asciende a más de 100 millones de dólares por hora. La IED recibida por México, proveniente de Estados Unidos y Canadá, se ha duplicado ya que, según datos del INEGI, ésta pasó de $8,250 millones de pesos en 1999 a más de $17,000 millones en 2015.
La eliminación de las barreras comerciales y la apertura de los mercados ha originado la conformación de economías de escala. La elaboración de un producto puede realizarse en los tres países ya que sus piezas pueden ser creadas en distintos países y, debido a la inexistencia de barreras arancelarias, éstas pueden desplazarse fácilmente. La integración en las cadenas de producción permite que las empresas e industrias hagan uso de los factores de producción -recursos, tecnología, capital y mano de obra- que sean más baratos, sin importar en qué país se encuentren, lo cual reduce los costos de producción. El principal sector en el cual es posible observar la integración de las cadenas de producción es el automotriz. De acuerdo con un estudio elaborado por la economista Valeria Moy, las distintas piezas que conforman un auto cruzan las fronteras de los tres países ocho veces durante su producción.
El nivel de empleo también registró cambios a partir del TLCAN. Los niveles de empleo de la región han registrado un aumento mayor al 20% desde la creación de este tratado, lo cual se traduce en la creación de casi 40 millones de empleos. Además, según datos de Foreign Affairs, cuando menos, seis millones de empleos en Estados Unidos dependen de las exportaciones que le hacen a México.
Las empresas e industrias, como actores no estatales, aprovechan la eliminación de barreras para así colocar sus productos en el gran mercado que representan los tres países, permitiéndoles aumentar el consumo de sus productos y, por lo tanto, obtener mayores ganancias. La inexistencia de barreras arancelarias o la disminución de las mismas permite que los consumidores tengan acceso a productos importados a un costo menor. La zona de libre comercio generada a partir del TLCAN permite la conformación de un mercado de más de 476 millones de personas -suma de la población de los tres países miembros-.
Afectaciones
Neorrealismo
Las principales exportaciones mexicanas son provenientes del sector agropecuario.
México, según la Secretaría de Economía, es el principal exportador del mundo de aguacates, mango, tomate y papaya, además de encontrarse entre los primeros lugares en productos como carne, sandía y moras.
El TLCAN ha afectado este sector económico, disminuyendo la capacidad del Estado mexicano. Los productos estadounidenses han desplazado a los mexicanos y el consumo se ha desviado hacia los productos importados. Los subsidios otorgados por el gobierno estadounidense para generar una maximización de su poder económico hacia sus compañías de producción agrícola han permitido que sus productos sean más baratos, disminuyendo la competitividad de las compañías mexicanas.
Según datos del INEGI, las exportaciones de México en 1992 representaban 12.14% del Producto Interno Bruto -PIB-, mientras que las importaciones eran el 13.82% del PIB. En cambio, para el 2015, las exportaciones mexicanas alcanzaron más del 35% del PIB, mientras que sus importaciones ascendieron a más del 37% del PIB. Ello implica que durante los 20 años de existencia del TLCAN, México ha mantenido un déficit cercano al 2% por lo que es evidente que la distribución del poder económico entre México y Estados Unidos es completamente desigual.
El desempleo en México se ha mantenido durante los 20 años de duración del TLCAN. En 1993 el 3.9% de la fuerza laboral se encontraba desempleada, pero en 2015 el nivel de desempleo aumentó a casi el 15%. Uno de los sectores mexicanos más afectados es el sector agrícola ya que ha perdido más de 1.3 millones de empleos. México ha mantenido esta alianza en el sector económico permitiendo un balance de poder que le es adverso y que afecta incluso su propia seguridad y supervivencia además de generarle una dependencia hacia su vecino del norte.
TLCAN: un conjunto de claroscuros
Un análisis neorrealista en defensa de los intereses nacionales
La soberanía del Estado mexicano se ha visto mermada ante la falta de control de ámbitos económicos. Por medio de la eliminación de barreras comerciales, el TLCAN ha permitido un aumento de la inversión y del comercio entre los tres países miembros. América del Norte ha sido catalogada como el área de libre comercio más grande del mundo. Empero, el TLCAN ha perjudicado negativamente a la economía y población mexicanas. Clara muestra de ello son las tasas de desempleo y la caída del sector agrícola.
Es claro que los objetivos inmediatos del TLCAN han tenido resultados favorables, debido al aumento en los intercambios comerciales y la inversión. Sin embargo, estos no han sido igualitarios ya que algunos sectores de la economía mexicana han resultado en desventaja con respecto a las empresas y compañías de Estados Unidos. La balanza de poder, por lo tanto, se ha inclinado a favor de Estados Unidos.
En lo que respecta a los objetivos finales por parte de México, éstos no han tenido resultados favorables. El crecimiento per cápita de México ha sido de sólo 1.2% anual y el crecimiento del PIB por trabajador ha sido de apenas 0.76% por año. No se ha logrado cerrar la brecha económica con respecto a Estados Unidos. El PIB por trabajador en México, que era de un 35% del existente en Estados Unidos en 1993, pasó a menos del 30% en 2012. El PIB per cápita era un 31.4% del de EEUU, pasó a menos del 29% en 2012. La migración se expandió un 150%. Existían en EEUU 4.4 millones de mexicanos en 1990. Para 2011 esta cifra llegó a 11.7 millones de acuerdo con datos del Hispanics Trends Project del Pew Research Center.
Los salarios han registrado un aumento, pero éste ha sido diminuto. De 1993 al 2012 los salarios promedio tuvieron un crecimiento de 6.6%, contando con una tasa de crecimiento promedio de 0.34% anual. La pobreza se ha mantenido puesto que las tazas de pobreza de 1994 y las de 2012 son casi idénticas.
En resumen, las dos décadas de existencia del TLCAN han generado tanto resultados favorables como adversos a la economía de la región. Sin embargo, es evidente que México, al no contar con un desarrollo económico y tecnológico comparable al estadounidense, ha sufrido enormes desventajas. En otras palabras, la distribución desigual de poder ha permitido que esta alianza lleve a la maximización del poder de algunos mientras afecta, a su vez, la seguridad y supervivencia de otros.
¿Cómo se vota en EE.UU? En primer lugar es conveniente explicar a groso modo cómo es que se llevan a cabo las elecciones en EE.UU. Estamos hablando de que su sistema electoral es de representación indirecta, es decir, la población no vota por el candidato a la presidencia sino que vota por el Consejo Electoral. Este Consejo está compuesto por un grupo de 538 miembros que son representantes de cada Estado según su población, estos son quienes votan por el candidato y el partido que obtenga el 50,1% es el que obtiene todos los votos electorales de su Estado. Actualmente es polémica la controversia entre sí es funcional o democrático este sistema pero tenemos que remontarnos al contexto histórico en el que fue diseñado, ya que los padres fundadores de EE.UU pensaron en este sistema precisamente para evitar que los Estados más grandes fueran los únicos representados en la elecciones, es así como vieron en un Colegio Electoral la solución para que dependiendo de su población tuvieran su representación en las elecciones del país.
Elecciones en EE.UU ¿Por qué Trump?
El tema de las recientes elecciones presidenciales en Estados Unidos -EE.UU- ha conmicionado a la escena internacional. Existe confusión en los resultados, pero sobre todo en el sistema electoral, por lo cual el siguiente artículo busca esclarecer los factores que propiciaron la popularidad del empresario Donald Trump hasta llevarlo a la presidencia del Estado más influyente en el sistema internacional.
¿Por qué ganó Trump? Podemos comenzar estableciendo que desde la candidatura Donald Trump se figuró como un candidato en contra del status quo en el país, tenía propuestas agresivas y directas con un discurso que estaba orientado a los sectores inconformes con las políticas que había tomado Barack Obama y en general las propuestas del partido Demócrata. Por otro lado, la candidata Hillary Clinton era completamente lo contrario, era un símbolo del establishment, por lo cual gran parte de la población, sobretodo el sector obrero la consideraba como una continuación de las políticas tradicionales que no les habían favorecido.
Voto castigo para el partido demócrata. Se especulaba en cuanto a las minorias que, debido al discurso xenófobo de Trump, sería la población que determinaría la victoria de Clinton, no obstante fue el abstencionismo y la disminución del apoyo de estos sectores., sobre todo los latinos, obreros, y millenniars., al partido demócrata la que influyó en la victoria del partido republicano, en palabras del profesor de la Universidad Internacional de Florida, Eduardo Gamarra: "Si bien el voto latino se movilizó, Trump también movilizó el voto blanco y el voto hispano estaba extraordinariamente dividido".

¿Qué sigue? Tras analizar las razones principales por las cuales Donald Trump ganó la presidencia de los EE.UU sólo queda plantearnos posibles escenarios en los cuales México cuente con una planeación acorde a su interés nacional, que permita establecer una serie de estrategias y acciones ingeniosas. Los aspectos en los cuales nos debemos focalizar son el ámbito político y el económico, ya que al ser EE.UU nuestro mayor socio comercial y el país con el cual históricamente México se ha encontrado más apegado políticamente resulta fundamental el accionar desde los distintos sectores de la sociedad.
México ante Trump
La posición del gobierno mexicano ante los acontecimientos electorales y en particular ante la campaña de Donald Trump puede dividirse en cuatro periodos básicos. Siendo cada periodo representativo por las declaraciones que fueron generando las diversas dependencias del Estado, tales como la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Secretaría de Gobernación y el Presidente de la República. Saber más
I. Indiferencia e incredulidad mexicana
(junio-diciembre 2015)
Las primeras posturas del Estado mexicano fueron de incredulidad y escepticismo acerca de las declaraciones y opiniones de Donald Trump desde inicios de su campaña, provocando que el gobierno mexicano no ejerciera una actuación inmediata y directa, sino que sólo dio paso a declaraciones basadas en destacar la disparidad entre las afirmaciones de Trump y la realidad de la alianza México-Estados Unidos.
En palabras de Sergio Alcocer, entonces Subsecretario para América del Norte, un político que desconoce su realidad, que desconoce el contexto en el que está participando, no tiene buenos augurios.
II. Mayor interés, pero imperando la cautela
(enero-junio 2016)
El inicio del año electoral en Estados Unidos conllevo no solo una pugna electoral más directa entre los candidatos republicanos y demócratas sino tambien un ligero cambio en la postura del Estado mexicano.
La nueva postura dejó a un lado el total escepticismo y la incredulidad para pasar a tomar una posición cada vez más interesada en la popularidad creciente de Trump y en los efectos de las elecciones en el país. Esto permitió que la cancillería mexicana comenzara a ejercer acciones más activas pero cautelosas, tendientes a estimular una visión positiva de la comunidad migrante mexicana a fin de que el electorado estadounidense se percatara de las falsas declaraciones de Trump en contra de dicha comunidad.
Una de las principales razones para el ejercicio de este cambio de postura fue la fortaleza en la ofensiva del discurso de Trump. El ejemplo más ilustrativo fue la advertencia que realizó el candidato presidencial a México en caso de que éste ultimo se negase a pagar el muro fronterizo. Como respuesta, el gobierno mexicano se defendió, aclarando que el pais no pagaría tal proyecto.
Nosotros nos planteamos, primero seguir reivindicando nuestros intereses, nuestros derechos y la dignidad de los mexicanos. A través de los consulados en Estados Unidos se ha instrumentado una estrategia de comunicación respecto de la verdadera aportación y lo que entraña la comunidad mexicana en el país. (Claudia Ruiz Massieu, Secretaria de Relaciones Exteriores).
III. Trump como candidato republicano: mayor presión y mayores contrariedades
(julio-octubre 2016)
La posición de México a partir de la revelación de Trump como candidato republicano tendió a ser similar al segundo periodo. No obstante, uno de los elementos que cambio fue la presencia de una mayor presión interna y externa por parte de la cancillería de tomar una posición más firme y directa ante el contexto electoral. Esto provocó una mayor visibilidad de una serie de contradicciones en la toma de decisiones y en las acciones de la politica exterior. El ejemplo por excelencia es la orquestación de la visita de Donald Trump a México por parte del Secretario de Hacienda y Crédito Público y no por la encargada de los asuntos exteriores del país.
Esta acción reflejó la falta de coordinación entre las dependencias del Estado y no solo eso sino también la poca importancia que se le proporcionó a la cancillería como agente planeador de la política exterior.
Además, con la visita de Trump como candidato a la presidencia, México rompió tajantemente con la postura que había mantenido, es decir, una postura de cautela y de no intervención en el contexto interno electoral de Estados Unidos.

IV. Victoria de Trump: Aceptación y escepticismo
(noviembre 2016)
El 8 de noviembre tras la jornada electoral se dieron a conocer los resultados finales, en los cuales el partido Republicano había ganado 306 votos electorales, mientras que el partido Demócrata había obtenido 232 votos electorales.
Tras el conocimiento de los resultados, la cancillería mexicana y el Presidente Enrique Peña Nieto enarbolaron discursos positivos y pacíficos sobre la nueva administración. No obstante, se afirmó que las acciones a desarrollar por parte de la cancillería no debían formularse de manera anticipada, puesto que aún no se sabía las acciones finales que tomaría la administración Trump.
Asimismo, la cancillería junto con la red consular en Estados Unidos impulsó una acción inmediata de protección a la comunidad migrante en Estados Unidos a través de la difusión de las "once acciones inmediatas". Saber más.
En esta última etapa es visible la aceptación de los resultados electorales y, en última instancia, el escepticismo que regresó al gobierno mexicano ante las ulteriores acciones que tomaría Trump al frente del Ejecutivo.
¿Qué piensa hacer Estados Unidos?
El republicano Donald Trump ha mostrado su rechazo a mantener relaciones comerciales bilaterales desde su campaña y, en los últimos días, ha realizado acciones que lo confirman -Estados Unidos se retiró de las negociaciones comerciales como el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) con la Unión Europea y del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP)-. Según informó hace pocos días la cadena local CNN, Trump iniciará un diálogo para renegociar el pacto comercial o, de ser necesario, sacar al país del acuerdo en un plazo de 200 días (Hispantv, Trump designa a detractor del TLCAN como secretario de ComercioT, 2016). Debido a esto es necesario que México tome cartas en el asunto si no quiere arriesgar el pilar más grueso de su economía.
La postura y acciones estadounidenses con respecto a la apertura comercial y el libre comercio promovido por este tipo de acuerdos se basa en la idea de que la economía estadounidense, y el país en general, no está en su mejor momento y , "to make America great again" es necesario, incluso a través de algo similar al proteccionismo en favor del replanteamiento de su interés nacional y de la independencia económica de EE.UU. Como parte de la seguridad nacional -Trump busca "dar vuelta atrás a décadas de política comercial conciliatoria. Nuevos acuerdos serán negociados en pos de los intereses de Estados Unidos y sus trabajadores" (Animal Político, Este es el plan de Trump para renegociar (o cancelar) el TLCAN con México, 2016).
Aunque es cierto que en Estados Unidos el desempleo ha incrementado -el sector textilero y manufacturero, ante los menores costos laborales de México, perdieron puestos de trabajo-, la peor parte se la ha llevado México. Por ejemplo, la industria textilera mexicana también se vio afectada, mientras que las empresas automotrices, las cuales son extranjeras, se beneficiaron con los bajos impuestos que México debía establecer tras firmar dicho tratado, es por ello que la mayoría de las empresas que se instalaron en el país lo hicieron, principalmente, en estos estados:

Es por esto que muchos estados como Michigan, en donde se encontraban las principales empresas automotrices, mostraron una significativa disminución de empleos; aunado a esto, con la crisis de 2008 en la que la industria automotriz sufrió grandes estragos, las ultimas empresas o lo que quedaba de ellas decidieron salir del país, dejando a la población de esos estados totalmente desempleada.
Renegociación del TLCAN, una oportunidad para México
¿Qué hacer con el TLCAN?
"El peor error de Estados Unidos" (en palabras de Trump eso fue la firma del TLCAN) puede ser superado con su salida del tratado - tan sólo entre México y Estados Unidos se intercambian hoy un millón de dólares de bienes por minuto-, por tanto, su renegociación sería la mejor opción para los tres países miembros. En EEUU, sin duda, ciertos actores (principalmente empresarios) han sido altamente beneficiados por el acuerdo ejercerían presión sobre la nueva administración. En el caso de México, a pesar de que el presidente Peña Nieto ha declarado que la modernización del tratado es la mejor opción - el Jefe de Estado dijo ser "de los que están en una posición optimista de poder encontrar una nueva oportunidad para escalar el TLCAN. Para hacerlo un instrumento y un vehículo que potencie más esta alianza estratégica entre México y Estados Unidos" (El Economista, Modernizar, no renegociar el TLCAN: Peña Nieto, 2016) -, la renegociación de este es la oportunidad perfecta para reformular artículos que han demostrado traer consigo afectaciones a la economía mexicana y limitaciones a sus productores, industrias y empresas.
Es claro que la postura del gobierno mexicano debe ser firme si se quiere proteger el libre comercio en uno de los bloques económicos más importantes y que sin duda también ha permitido la cooperación en cuestiones como la seguridad (spill over). Para ello, es necesario que México, con base en sus capacidades y su interés nacional -en estos momentos es alcanzar la estabilidad a pesar de las nuevas amenazas potenciales que implica la llegada de Trump al poder, así como los retos internos-, planee una estrategia de renegociación.
En el aspecto económico es evidente que la dependencia nacional con respecto su vecino, por lo que la estabilidad es común; lo político -la falta de credibilidad, la indecisión y la poca presencia internacional del gobierno nacional-, al igual que lo social -violaciones a derechos humanos y, en general, escasa seguridad pública- denotan que la gobernanza está en entredicho. De igual forma, la moral nacional y cohesión social penden de un hilo muy delgado; por si fuera poco, la toma de decisiones es cambiante, poco planificada, y muy poco fundamentada, en otras palabras, es sólo reactiva. Por si fuera poco, todas estas controversias internas han provocado que el prestigio internacional de nuestro país se deteriore cada vez más.

¿Qué acciones ha emprendido México?
En un principio y con base en la capacidad limitada que posee México, el gobierno nacional debe tomar una postura dispuesta al diálogo y a la cooperación teniendo en cuenta estrategias que le faciliten la tarea, por ejemplo, que la renegociación sea lo más rápida posible pues "una renegociación prolongada del TLCAN podría ser aún peor, con años de incertidumbre que desalentarían la inversión en el país" (The New York Times, México no tiene por qué quedarse callado... puede responderle a Trump, 2016). Es claro que el nuevo gobierno norteamericano buscaría hacer el acuerdo aún más favorable para las empresas estadounidenses. Es aquí en donde la firmeza y claridad de los negociadores mexicano tendría un papel indispensable. En otras palabras, hacer uso de negociadores y diplomáticos expertos sería la mejor opción, pues se ha visto que la Secretaría de Relaciones Exteriores, cuyos puestos han sido llenados con favores políticos, es incapaz de esto.
De forma contraria a lo declarado por el Jefe de Estado, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) representada por Claudia Ruiz Massieu dijo que la opción de modernizar el TLCAN sería muy costosa para México (porque los beneficios serían sólo para EE.UU.), así que en su lugar se propone el fortalecimiento del TPP. Su postura se basa en que, para dicha secretaría "México hoy tiene el peso económico, la fortaleza institucional y sobre todo la visión estratégica para anticiparse y ser parte de los países que escriben las reglas de la nueva arquitectura comercial y política que definirá al siglo XXI" (Informador.com, Renegociar TLCAN tendría costos, afirma Ruiz Massieu, 2016).
Una de las acciones que ha llevado a cabo México es el diálogo con "el vecino del vecino" puesto que también Canadá se vería afectado con la salida de EE.UU. de la zona de libre comercio, en donde cooperar para conseguir un bien común mantendrá a México en el juego. De no hacer uso de la diplomacia para conseguir esto, sería un riesgo más para nuestro país si Canadá decide negociar bilateralmente con su vecino. Por tanto, la diplomacia mexicana debe mantenerse amigable y abierto con Canadá, sin que ello implique ceder en negociaciones que, a largo plazo, sean un riesgo para nuestro Estado.
¿Qué hay que corregir y qué se podría hacer?
Al parecer el ejecutivo mexicano, supuestamente asesorado por la SRE no ha hecho un balance correcto de las capacidades nacionales y, a decir verdad, la falta de planeación y común acuerdo en el propio gobierno ha sido evidente con las declaraciones que sus integrantes han hecho. Por otro lado, una táctica de los diplomáticos mexicanos podría ser mover grupos de presión que exijan al gobierno estadounidense optar por la renegociación. Además del fortalecimiento de la relación con Canadá, de esta forma, en caso de que el TLCAN sea sustituido por acuerdos bilaterales, México podría diversificar sus relaciones comerciales casi exclusivas con EEUU al pensar en nuevos socios principales como Canadá y países de Asia.
En conclusión, a pesar de que los factores externos son poco favorables para México y la cuestión interna no es de mucha ayuda, renegociar el TLCAN es, sin duda alguna, la oportunidad para que México asegure el libre mercado, las libertades de su población, así como su bienestar, y la cooperación como medio para la seguridad colectiva. Los intereses que comparten México y Estados Unidos podrían facilitar esta tarea y beneficiar ampliamente la economía de cada país. Las posturas de México siguen siendo contradictorias, al parecer las acciones de Estados Unidos siguen manteniendo en suspenso a la SRE.







